Recuerdos

26 dic. 2008

(del poemario inédito "Estertores")
(tienes un vídeo con el poema recitado un poco más abajo)

Estaba tumbado en la cama
y le miré a los ojos.
Se le veía cansado, mucho,
pero sonreía.
¿Recuerdas —me decía—
aquellas tardes de verano junto al camino?
¿Y a tu madre y los pasteles tan buenos que hacía?
¿Y cuando íbamos por setas?
¿Lo recuerdas,
hijo mío?
¿Y cuando aprendiste a nadar?
¡Que miedo pasaba tu madre!
Pobre, nunca supo ni bracear
como un perro.
¿Ves cuanto hemos vivido?
¿Lo recuerdas,
hijo mío?
¿Y aquellas tardes de invierno
con los campos cubiertos de nieve,
cuando salíamos afuera con las mantas
para ver los atardeceres?
¡Anda que no era bonito!
¡Anda que no hacía frío! —repliqué.
Sonrió y dijo:
¿Y qué?
Y yo me encogí de hombros
y sonreí también.
Su alma lloró, aunque sus ojos no.
Lo recuerdas,
hijo mío.
Luego vino un largo rato
en que estuvimos callados.
Hasta que le dio la tos
y le di a beber de un vaso.
¿Te das cuenta, hijo mío,
de cuantos recuerdos te quedan?
Sí, —le dije— muchos.
Pero lo dije con pena.
Sin dejar de sonreirme
mi padre me cogió la mano.
Y ahora vete, que ya es tarde
y noto a la muerte cerca.
Quise contestarle, pero nada dije.
Vete y cierra la puerta. Venga.
Sus ojos eran una súplica amable,
así que asentí,
solté su mano acariciándola,
y cuando cerré la puerta
mis ojos se llenaron de lágrimas.
Fue la última vez que le vi con vida.
Ahora me quedan sus recuerdos,
y en mis ojos, su sonrisa.

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