HÉROES (epimario ilustrado)

22 nov. 2007

Acaba de salir de imprenta mi poemario de género épico (de ahí lo de epimario) titulado 'Héroes'.
El libro consta de once romances y un poema de métrica libre y cada uno de ellos ha sido ilustrado por un dibujante diferente, los cuales ofrecen su propia interpretación del poema que ilustran. Dichos dibujantes son: Paco Rodríguez, Jaime Calderón, Juan Espadas, Sergio Ariño, Bruno Redondo, Vicente Ibáñez, Javier Lara, Enrique González, Manuel Calderón, Sergio Bleda, Israel Parada y Jordi Borrás.
Además, la ilustración de portada es de Rafael López Espí y el prólogo ha sido escrito e ilustrado por Ciruelo Cabral.
Mi más sincero agradecimiento a todos los ilustradores por su desinteresada participación en el poemario y a Javier Carmona, editor de Editorial Abecedario, y a sus colaboradores, por haber apostado por esta obra y por el magnífico trabajo realizado en su edición.
Para el Expocómic (Salón del Cómic de Madrid, del 29 de Nov. al 2 de Dic.) estarán a la venta en el stand de la AEEyB (Asociación Española de Espada y Brujería). El stand estará en uno de los extremos de la Zona de Talleres. También habrán sesiones de firmas el Sábado de 12:30 a 13:30 y el Domingo de 12:00 a 13:30 aunque estaré todo el fin de semana por el stand de la AEEyB por si alguien no puede acudir a esas horas.
Y d
e aquí a una semana aproximadamente ya estará en todas las distribuidoras y en las tiendas del Corte Inglés y Casa del Libro entre otros puntos de venta.
A continuación incluyo la portada doble de "Héroes" (realizada por Rafael López Espí), el poema titulado "El Tormenta" y su ilustración correspondiente (a cargo de Bruno Redondo).
Espero que disfrutéis de 'Héroes' tanto como yo he disfrutado escribiéndolo.


EL TORMENTA

Hace ya más de tres lunas
que el Tormenta no halla puerto,
y en el barco los piratas
se revuelven con recelo
y lanzan miradas de odio
a uno que ocupa su tiempo
afilando con su daga
una ancha espada de acero.
Saben leer en sus gestos
que se trata de un guerrero
y saben que aunque no mira
sus ojos están atentos.
Mas buscan signos de miedo
en sus iris azul cielo,
y suspiran porque el mar
se lo llevara de nuevo,
al punto donde hace meses
lo encontraran medio muerto,
quemado al sol y flotando
sobre un enorme madero,
que llevaba la corriente
de camino hacia el infierno.
Porque quiso el infortunio
que se cruzara con ellos
y que arrastrara al Tormenta
a un futuro cruel e incierto
marcado por la fatiga
y la escasez de alimentos.
Ahora un pirata se acerca
al solitario guerrero,
que sin alzar la mirada
sabe que llegó el momento
de vender cara su vida
y de hacer algunos muertos.
Oye el ruido de una espada
rozando un cinto de cuero
y se yergue como un oso
con un veloz movimiento.
Su atacante queda inmóvil,
como esperando un momento,
y eso le basta al guerrero
para rajarle el pescuezo.
Un amigo del caído
avanza alzando su acero
mas el otro traza un arco
que le abre en canal el pecho.
Dos más le atacan resueltos,
haciéndolo al mismo tiempo,
y antes de entrar en combate
uno de ellos cae muerto.
Las entrañas y la sangre
brotan de su vientre abierto
y el pirata que pervive
siente helársele el aliento
y las palmas recubiertas
del sudor frío del miedo.
Su ataque es desesperado,
la rapidez su elemento,
mas sufre un tajo en un brazo
que arranca astillas del hueso.
El pirata cae al suelo
y sangrando y maldiciendo,
busca entre sus compañeros
a quien vengue su tormento.
Pero ni uno solo intenta
buscar combate directo,
pues han visto que hoy la vida
se paga a muy bajo precio.
Pues un hombre ha demostrado
tener coraje e ingenio,
usando su letal filo
como un hábil carnicero.
Ahora todos se separan
con paso corto y sereno,
mirando con ojos fríos
a cierto lobo extranjero,
que espera sobre cubierta
con el cuerpo arqueado y tenso,
por si acaso algún pirata
intentase, traicionero,
mandarlo de nuevo al mar,
mal herido o tal vez muerto.
Pero el ataque no llega
y guarda cauto su acero,
mientras la sangre discurre
por los tablones del suelo.
Mira el cielo que oscurece,
oye en cubierta el silencio,
y el repicar de las olas
provoca un murmullo quedo.
Siente el viento que proviene,
suave desde barlovento,
y piensa que en unas horas
éste será tan intenso,
que henchirá todas las velas
del veloz barco guerrero.
Ojalá sea suficiente
para llevarles a puerto,
o esta noche más piratas
viajarán hasta el infierno.